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Francisco José Rodríguez Marín
Universidad de Málaga
España
Núm. 37 (2016), Comentarios bibliográficos, Páginas 279-281
DOI: https://doi.org/10.24310/BoLArte.2016.v0i37.3430
Derechos de autor

Resumen

Las obras de arte, como las personas, arrastran a veces un largo y azaroso periplo vital que acaba constituyendo parte esencial de su acervo y de su valor patrimonial. Este es el caso de la pintura que da origen a este libro, conocida comúnmente como Desposorios místicos de santa Margarita, generada en el efervescente panorama artístico de la Roma del Renacimiento, y que recaló en Málaga en 1872 tras la donación de un súbdito inglés, Guillermo B. Newberry. Con ella quiso completar la obra benéfica de los legatarios del médico inglés Guillermo Noble, presidiendo, como cuadro de altar que es, la capilla del hospital benéfico creado en esta entonces bulliciosa ciudad portuaria.

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