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Rosario Camacho Martínez
Universidad de Málaga
España
Reyes Escalera Pérez
Universidad de Málaga
España
Núm. 34 (2013), Varia, Páginas 353-356
DOI: https://doi.org/10.24310/BoLArte.2013.v0i34.3559
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Resumen

Madera, cartón-piedra, telas, metal… Estos son algunos de los materiales perecederos con los que se construían las arquitecturas que se erigían en las fiestas barrocas para simular mármol, pórfido, jaspe, oro o plata. Al mismo tiempo es lógico y natural que muchos de los elementos de estas celebraciones fuesen efímeros: los ornatos, las carrozas, los arcos, los túmulos o los fuegos artificiales. En la exposición «Fiesta y simulacro», que se celebra en Málaga desde el 19 de septiembre al 31 de diciembre de 2007 en el Palacio Episcopal, se exhiben elementos que se han conservado porque, en general no fueron realizados «ex profeso» para la fiesta sino que contribuyeron al esplendor de esta. Y aunque la mayoría de las arquitecturas y decoraciones estaban pensadas para una existencia temporal y han perdurado a través de dibujos o grabados o las descripciones literarias de las Relaciones, en esta muestra se han rescatado dos piezas para dejar constancia de las que se hicieron en épocas pasadas. Una de ellas es la Tarasca, elemento representativo de la procesión del Corpus Christi que cambiaba su forma anualmente. Se exhibe en el patio del Palacio y se ha recreado la que formó parte de la procesión del Corpus de Granada de 1760. Representa un dragón con siete cabezas –que simbolizan los pecados capitales– gobernada y dominada por la imagen de la Fe sobre un castillo que la convierte en inexpugnable para imponerse sobre la bestia. Ha sido realizada por Manuel Jesús Chiappi Gázquez y Chapitel Conservación y Restauración, S.L. y esperamos que se use o se exponga públicamente, cuando termine el calendario expositivo.

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